Opinión: Nueva Constitución, una oportunidad de elegir lo que queremos

Opinión: Nueva Constitución, una oportunidad de elegir lo que queremos

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Bernardo Pardo, FUSUPO

Por Bernardo Pardo, director Fundación para la Superación de la Pobreza, región de La Araucanía.

Este mes será recordado como el tiempo en el que el pueblo de Chile tuvo por primera vez en su historia republicana, la oportunidad de comenzar a escribir su propio futuro. Un momento quizá comparable con la declaración de independencia. Así de importante podría ser el proceso constituyente que se inicia.

Todos los sectores políticos y sociales, conscientes de que este proceso comenzó informalmente el 18 de octubre de 2019, y ante la expectativa o la incertidumbre que les genera, se plantean escenarios de futuro posibles. Con todo, debemos comenzar por destacar que este proceso definió un camino de transición democrática y se coronó con elementos de relevancia no sólo simbólica, sino que auténtica: la paridad y la representatividad de los pueblos originarios. Es verdad que todo esto sucede en un contexto inesperado, una pandemia, que postergaciones mediante, no logró aplacar los vientos de cambio.

Un momento clave fue la elección del 15 y 16 de mayo, y el siguiente momento, el referéndum constitucional, sellará el diseño de la casa común y en parte la herencia que dejaremos a las próximas generaciones.

Como institución, durante años nos hemos desafiado a ver las cosas de manera distinta, inicialmente a ser la voz de los sin voz, de los relegados, aislados, vulnerables. Luego apostamos a cambiar las miradas, las relaciones y las prácticas institucionalizadas y culturales que excluyen y maltratan. Inspirados por Amartya Sen centramos nuestra acción en las capacidades y en los recursos que existen en los territorios y particularmente en las comunidades; prospectando y complementando sus portafolios, fortaleciendo su capacidad de agencia. En definitiva, generando contexto para puedan elegir lo que quieran, no lo que puedan.

El proceso que comienza es una de las pocas oportunidades en que podemos elegir lo que queremos y no lo que podemos. Por ello pensamos que no puede quedar fuera de la nueva Constitución una política efectiva de descentralización, junto con el reconocimiento de la heterogeneidad y de las realidades de las distintas localidades del país. La política pública llegará desfasada y no será pertinente a la realidad territorial si no es con un proceso sólido y serio de descentralización, que tan sólo comienza con la elección de gobernadores, pero que debe incorporar además, el traspaso de poder económico, social y político a las regiones y comunas.

Tampoco pueden quedar fuera de la Constitución los espacios de participación ciudadana real  para que las personas puedan ser las protagonistas de su propio desarrollo.  Existen diferentes modalidades, como plebiscitos, referéndum, consultas vinculantes o las llamadas iniciativas populares de ley, que se podrían incorporar a nuestra legislación posteriormente. Pero en la Carta Fundamental debe resguardarse la participación de la comunidad en las decisiones importantes para un territorio o para el país.

Démonos la oportunidad de agenciar nuestro futuro, construyamos una sociedad en derechos y con derechos, escribamos una Constitución que pueda ser pensada con miradas arraigadas en la tierra y en los procesos naturales, una carta fundamental amable con el medio ambiente y por tanto también hacia toda la sociedad. Seamos parte de la historia, continuemos escribiendo nuestra historia, es el momento para pensar un mejor país. Un país integrado, con miradas diversas.

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