Opinión: La filosofía en la educación superior chilena

Opinión: La filosofía en la educación superior chilena

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Javier Huiliñir

Por Javier Huiliñir Curío, docente Formación e Identidad, Santo Tomás, Temuco.

El quehacer filosófico en la Educación Superior chilena parece estar bajo una incomprensión respecto al sentido que tiene en los planes formativos de las distintas carreras impartidas por las Casas de Estudios. En este sentido, las y los estudiantes al cursar asignaturas que tienen un lineamiento filosófico puede manifestar las siguientes inquietudes: ¿para qué saber de filosofía? ¿por qué estudiar filosofía si yo estudio una carrera que no tiene nada que ver con ella? ¿para qué me servirá en mi futuro profesional saber lo qué dicen las y los filósofos? Estas interrogantes, están en sintonía con comprender el por qué y para qué de la filosofía en estos procesos de aprendizajes.

En este escenario de problematización, la filosofía chilena propone reflexionar sobre el ejercicio de su disciplina, con el enfoque de poder contribuir al desarrollo del pensamiento crítico en las y los futuros profesionales del país. En efecto, la obra “Asombros y Nostalgia” escrita por el filósofo chileno Jorge Eduardo Rivera Cruchaga, desarrolla una perspectiva respecto a lo que para él constituye la apasionante tarea de filosofar. En el artículo XVII titulado “la filosofía en la Universidad” es posible extraer conceptos para re-pensar y discutir el por qué y para qué del quehacer filosófico en el contexto de la Educación Superior en Chile. En estas páginas, el autor propone identificar el carácter de necesidad en la filosofía, es decir, esta disciplina de estudio no está determinada a si “vale o no vale la pena estudiarla”, casi con un carácter de obligatoriedad, puesto que es una riqueza para quien quiere interrogar la vida, así como también, para quien invita a este ejercicio reflexivo, bajo un carácter desafiante desde el plano intelectual, logrando situarse en la realidad desde dudas personales y sociales. Por otra parte, la filosofía aporta con un “nuevo revestimiento”, porque su vigencia e impacto educativo-social son importantes en la formación de profesionales al proporcionar diferentes elementos reflexivos (extraídos de las diversas teorías filosóficas), para hacer una lectura de la realidad desde un constante estar afuera, pero sin abandonarla nunca.

Por lo tanto, la filosofía necesita ser re-comprendida por parte de quienes experimentan los procesos de enseñanza-aprendizaje en la Educación Superior chilena (estudiantes-docentes-autoridades académicas) con el objetivo de dejarse contagiar por ella, desarrollar el pensamiento crítico (por qué y para qué hago lo que hago) y valorar las distintas perspectivas existentes, al interrogarse sobre un tema.

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