Opinión: El fantasma de la inflación

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patricio ramirez Ufro

Por Patricio Ramírez, Coordinador del Observatorio Económico y Social, Universidad de La Frontera.

El índice de precios al consumidor (IPC), indicador elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que mide la variación general de los precios en nuestro país, la inflación, sorprendió al mercado en el primer mes de 2022 al registrar una variación mensual de 1,2% con lo que la inflación a 12 meses se situó en 7,7% la más alta en 14 años (desde fines de 2008).  El IPC mide la variación de precios de una canasta de bienes y servicios agrupados en 12 divisiones; 11 de las cuales anotaron alzas en enero, destacando las de: “transporte” y “alimentos y bebidas no alcohólicas” que marcaron incrementos mensuales de 2,8% y 1,6% respectivamente.

La inflación es un termómetro del “costo de la vida” ya que mide mes a mes la variación general de los precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares del país. Por tanto, cuando sube significa que se hace más caro adquirir los productos de esa canasta. En otras palabras, implica un deterioro del poder adquisitivo de las personas, ya que con una cierta cantidad de dinero nominal (sueldo en pesos, por ejemplo) se podrá comprar cada vez menos productos y servicios en términos reales. En la práctica el dinero vale menos, se reduce el ingreso real de las personas y hogares. Esto afecta naturalmente con mayor fuerza a los de menores ingresos que destinan un mayor porcentaje de su sueldo a bienes y servicios, por lo que su poder de compra se ve más afectado; por esto la inflación es también conocida como un “impuesto de los pobres”.

Entre los efectos de esta abrupta alza de inflación está el alza de la unidad de fomento (UF) que verá incrementado su valor en cerca de $375 entre el 9 de febrero y el 9 de marzo próximos, esto dado que la UF se mueve en base a la inflación.  Esto a su vez generará el alza de precios indexados a la UF tales como dividendos hipotecarios, planes de salud de isapres, seguros, arriendos, etc.

Otro efecto que trae el alza de la inflación es el alza de las tasas de interés de créditos, lo que encarece el costo de financiamiento. Esto, porque para intentar reducir la inflación, el banco central debe subir la tasa de política monetaria, una tasa de referencia del sistema financiero, y eso se traspasa a mayores tasas de créditos hipotecarios, de consumo y comerciales de bancos e instituciones financieras.

De ahí la importancia de tener un banco central autónomo que se preocupe de velar por el poder adquisitivo de la moneda, alejando lo más posible el fantasma de la inflación y sus consecuencias. Pero también, de disponer de políticas públicas responsables que no contribuyan a generar alzas de precios, ya que en economía como en la vida al final hay que pagar la cuenta.

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